Alkimistadh

lunes, 25 de enero de 2010

Invocando la Gran Compasión


Honorando e invocando la Gran Compasión
de las Tres Joyas; el Buda, las Enseñanzas y la Comunidad Espiritual.


O Budas, Bodhisattvas y discípulos
del pasado, presente y futuro:
Vosotros que tenéis virtudes extraordinarias
inmensurablemente grandes como el océano,
que estimáis a todos los desamparados seres que sienten,
como vuestro único hijo,
por favor considerar la verdad de mis angustiados ruegos.

Las amplias Enseñazas de Buda que desvanecen el sufrimiento de la existencia
mundana y la paz orientada solo a uno mismo,
que florezcan y se reparta la prosperidad y felicidad a través de este mundo espacioso.
O poseedores del Darma: eruditos, sabios
y practicantes realizados;
que vuestra practica de las diez virtudes prevalezca.

Humildes seres que sienten,
atormentados por sufrimientos que no cesan.
completamente sometidos a actos terriblemente intensos y negativos que resultan
interminables;
sean pacificados todos sus temores por lo insoportable que es la guerra, el hambre,
y las enfermedades,
y así puedan libremente respirar un océano de felicidad y bienestar,
y que así sea, en particular para la gente piadosa,
de la Tierra de las Nieves, quien, por varios medios,
esta siendo destruida sin misericordia por una horda barbárica
del lado de la oscuridad,
con bondad dejad que el poder de vuestra compasión emerja,
para frenar rápidamente, el fluir de la sangre y de las lagrimas.

Aquellos que son implacablemente crueles, objetos de compasión,
enloquecidos por engaños malvados,
que impúdicamente se destruyen a si mismos y a los demás
que puedan realizar el ojo de la sabiduría,
sabiendo lo que debe hacerse y deshacerse,
y obrar en la gloria de la amistad y el amor.
Que este deseo nacido del corazón de entera libertad para todo el Tibet,
libertad esperada durante tanto tiempo,
sea espontáneamente realizado;
por favor, otorgar pronto la buena fortuna de que se disfrute
de la feliz celebración de lo espiritual con las reglas temporales.

O protector Chenrezing, compasivamente cuida
de aquellos que han pasado por miríadas de infortunios,
sacrificando completamente sus tan preciosas vidas, cuerpos y riquezas,
por el bien de las Enseñanzas, los practicantes, la gente y la nación.
De esta manera, el protector Chenrezing hizo grandes plegarias
delante de Budas y Bodhisatvas
para abrazar completamente la Tierra de las Nieves;
que se cumplan rápidamente
los buenos resultados de estas plegarias.
Por la profunda interdependencia de la vacuidad
y de las formas relativas,
junto con la fuerza de la gran compasión,
las Tres Joyas y sus palabras de verdad,
y a través del poder y la infalible ley de las acciones y sus frutos,
que esta oración verdadera cunda sin ser obstruida y se vea rápidamente realizada.

lunes, 18 de enero de 2010

Quisiera escribirte una poesía.

Quisiera escribirte una poesía, pero mi alma está rota y malherida. Mi alma ya no vuela, está quieta y dolorida, se muere mientras suspira por la tuya. Quisiera darte un beso pero creo que estoy muerto, sólo siento dolor por dentro. Dicen que mi alma murió, porque tú no la querías. Dicen que cuando murió caminaba sola buscándote mientras se moría. Autor: Álvaro Gutiérrez Castillo. El guerrero que camina solo.

jueves, 14 de enero de 2010

LA HORMIGA Y LA PLUMA




Una hormiga caminaba cierto día por una hoja de papel cuando vio, de pronto, una pluma que escribía negros y finos trazos.
— ¡Qué maravilla! —exclamó—. ¡Qué objeto tan notable y con vida propia! Hace garabatos que parecen hormigas. Y no una, sino millones que actúan juntas.

Más tarde, esta hormiga le relató su encuentro a otra y luego agregó:
— He llegado a la conclusión de que este objeto no realiza solo su trabajo. Está unido a otros objetos que lo gobiernan. Vayamos a investigar un poco más.

De este modo, las hormigas descubrieron que la pluma estaba unida a unos dedos. Y éstos a un brazo. Y el brazo, a un cuerpo.

Luego de muchas investigaciones, llegaron a conocer bastante bien la mecánica de la escritura. Pero su método nunca les permitió descifrar cuál era su sentido e intención. Porque las hormigas no sabían leer ni escribir.

Cuento de la tradición sufí.