Alkimistadh

martes, 9 de marzo de 2010

Parar el tiempo.

Sería bonito poder parar el tiempo y quedarte parado en un momento en el que de verdad te sintieras feliz, en cambio sigues atrapado en el pasado recordando tus momentos malos, vives en el ahora pensando que el futuro te puede hacer más daño, pero lo que te da miedo de verdad es acostumbrarte a vivir en la soledad, el tiempo te persigue y los años no pasan en vano, aunque lo intentes disimular, estás atrapado en un mundo en el que no quieres estar, cuando alguien te pregunta si estás bien, sonríes con una sonrisa efímera ocultando la verdad, has perdido tu autoestima y la libertad, eres un preso de la misma sociedad que te margina y roba tu vida cuando no piensas igual, estás estancado, miras el cielo pero algo pasa, las nubes no se mueven, tus pies están pegados en el suelo, en ese momento quieres gritar, como siempre algo te lo impide, es el miedo que encadena tu alma. Ya no puedes luchar, ese viejo guerrero que velaba tus sueños en tu juventud un día mientras dormía te traicionó, vendió tu alma y tu alegría. Tus sueños están perdidos en lo más infinito de tu ser, la melancolía y la tristeza los enterraron junto con el amor, en un cementerio que un día creó el dolor en tu corazón. Estás muerto, no sientes nada, el vacío es tu creador, el silencio es tu mejor amigo, cuando llegas a este extremo, entonces comprendes que la vida no tiene sentido, si tú no eres el dueño de tu destino, en ese momento renace en tu interior, un nuevo guerrero que desentierra al amor y crea nuevos sueños. Donde antes existía el dolor, ahora reina la alegría. Luchas contra el miedo, recuperas tu libertad y el poder elegir donde tú quieres ir, el cómo, dónde,  porqué, o cuando, no existen, solo existe tu verdad. Una verdad que tú sólo sabes, no es la verdad del razonamiento, tampoco es una verdad que está escrita por el hombre o algún dios, es la verdad que todo lo mueve, la verdad que buscamos todos y nadie sabe dónde está. Es tu verdad, sólo tu verdad, nadie te la puede quitar o arrebatar, es la verdad que está oculta en tu interior, por eso nadie la puede ver o tocar. La verdad que tú sientes en tu corazón, la que llena tu vacío y desecha tu soledad, es la verdad que mueve tu mundo y grita por ti, cuando tú ya no puedes gritar. Autor: Álvaro Gutiérrez Castillo.